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septiembre 8th, 2011UncategorizedMildemonios 1 Comments
Peru pais minero, dicen (9): El impuesto a las sobreganancias 2.0

Ya sé que al tema del impuesto a las sobreganancias mineras le he dado ya demasiado y que de eso ha hablado medio mundo, pero con este cambio en la tributación minera que ha habido y con todo lo que la gente está hablando, creo que amerita un postcito más al respecto, para ver si me bajo de la luna a un par de causas.  Aquí vamos.

Primero. ¿Realmente estamos ante una inevitabilidad histórica? La mayoría de gente estaba de acuerdo con un reordenamiento del sistema tributario minero, como ya he comentado varias veces.  La estructura que existía favorecía operaciones de grandes márgenes y prácticamente eliminaba operaciones con márgenes pequeños, que no está mal que existan.  De hecho, en el momento en el que tributar una operación minera que da pocas ganancias es prohibitivo, se termina incentivando la minería informal.  Así que era realmente necesario cambiar ese sistema.

Pero de ahí a saltar a decir casi casi como si se estuviera citando El Capital, que la colocación de un impuesto a las sobreganancias mineras era el siguiente paso en la evolución histórica de la sociedad humana, como básicamente lo expone el amigo Javier Diez Canseco en su columna del 29 de agosto, es un tiro bastante largo.

Lo que estaba claro era que había que cambiar el sistema, no que había que incluir el denominado impuesto a las sobreganancias mineras.  Lo que la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía ha negociado es eso.  Y el resultado pareciera que va a ser una tributación que hace que pagues mayor proporción si es que tienes mayor utilidad.  Por esto mismo es que no se podría decir que la negociación se hizo con una pistola en la cabeza, como decían por ahí.  Y es que por un lado era un cambio necesario que el gobierno anterior no estuvo dispuesto a hacer.  Y por el otro, la suerte ya estaba echada.  Habría sido como caerse de un avión y no querer activar el paracaídas por necio.

De hecho, como se explica en esta otra columna, parte del éxito de esta negociación se debió a que el gobierno bajó las expectativas de lo que le podía extraer a la minería.

Segundo.  Se insiste en que con esto se podrán financiar las iniciativas necesarias para poder crear un nuevo ministerio que pueda a su vez iniciar los programas sociales necesarios para la inclusión.  Terrible error.  Nadie discute que el siguiente gran reto del Perú sea la inclusión social, pero la cosa es hacerlo bien y de manera sostenible que no atente contra los fundamentos del crecimiento económico.  Pues bien, en economía un error de principiantes es financiar gastos permanentes con ingresos temporales.  Y es un error que en el Perú cometemos a cada rato, siempre entre aplausos y vivas.  Después, cuando desaparece el ingreso temporal (porque, pues, era temporal) vienen los problemas y por supuesto que la culpa termina siendo del empresario que supuestamente no se compromete con el desarrollo del país.

La idea de que las mineras tienen que pagar más dinero cuando están ganando más arroja como resultado un sistema en el que las mineras pagan más… cuando están ganando más.  Y eso no pasa siempre.  Ahora está pasando porque, por una serie de razones, la minería en el Perú está generando más utilidades de lo normal.  Pero esa situación no va a durar.  Quizás aguante un par de años, quizás cinco.  Pero no mucho más.  Estos ingresos son temporales.

Por el otro lado, tenemos que cuando creamos un programa social, éste se mantiene para siempre.  Tomen como ejemplo el Programa del Vaso de Leche.  Aborda una problemática que hay que abordar, por supuesto.  Algo hay que hacer, claro.  Pero específicamente ese programa está terriblemente mal diseñado, exhibe mal uso de los recursos, el dinero no se utiliza eficientemente, se atiende a los que no se debería atender prioritariamente… Así con todo, no se le puede tocar, porque de inmediato empiezan las protestas y las marchas.  Así que se le tiene que seguir dando dinero todos los meses.  Mes, tras mes, tras mes… Independientemente de que los precios internacionales de los metales estén altos o bajos o de si el presidente sea de Alianza, de la U o de Cristal.  Estos gastos son permanentes.

Entonces, hay que tener mucho cuidado en dejar en claro que es una pésima idea financiar gastos permanentes con ingresos temporales.  Eso te genera bombas de tiempo que luego las tiene que desactivar otro.

Tercero. Más allá del anuncio del amigo Siomi en el Congreso y de un par de declaraciones oficiales más, no se sabe mucho de este nuevo sistema tributario minero.  Por ejemplo, no se sabe la tasa que se aplicará en qué segmentos o a partir de cuándo se considera “sobreganancia”.  Lo único que sabemos es que recaudará, según cálculos que no podemos constatar, S/.3,000 millones al año.  Y eso es.  La otra gran cifra -que recaudará S/.15,000 millones- durante el gobierno nacionalista es el resultado de un brillante uso de la tabla del cinco: 3 x 5=15.  Así que lo que tenemos por el momento son proyecciones.  Cuidado con eso.

Así que aún no sabemos si “la minería podía pagar después de todo”.  Hay que tener cuidado con esas declaraciones también.  No lo sabemos, aunque lo más probable es que sí lo sean.  Pero la diferencia es sutil por lo siguiente: Las oposiciones a la aplicación de un sistema tributario inconveniente no se ven al corto plazo.  Si alguien se tomase la molestia de revisar antes de mandarse con estas declaraciones, vería que la oposición al cambio planteado originalmente -no éste que están aplicando- iba por el largo plazo.

Se temía que lo que se impusiera fuese algo que espantase inversiones al largo plazo.  Que las mineras que ya están capturadas pueden pagar, podrán pagar seguramente, porque es algo que se va a calcular sobre las utilidades.  Si no hay utilidades no se paga.  Simple.  Pero el problema son las operaciones mineras que ya no habrían si es que se pone algo que no es razonable.  Eso no se puede ver en una semana ni en un mes.  Eso se ve en 10 años por lo menos y llevando la cuenta de todos los proyectos que no se instalan.

Cuarto. En este país no hay quien hable por los mineros.  Bueno, sí lo hay, pero Roque Benavides es un causa algo difícil de digerir y estar de acuerdo con él a veces es complicado, aún cuando sea uno de los que más saben de minería en este país, del lado empresarial (de hecho, él se adelantó a que lo que declararía Siomi sería una vaina como la que terminó siendo).  El caso es que en el fondo tiene razón cuando dice que con esto y con la ley de consulta previa espera que ahora sí el Estado sea aliado de la minería.

Tengan en cuenta que en muchas ocasiones la minería en el Perú tiene que luchar contra la ideología del NO-HAY-FORMA, esa mentalidad que se planta en que algo es total y divinamente imposible y que proponer lo contrario es ir contra la naturaleza misma del ser humano.  O algo por el estilo.  Entonces, ¿ahora el Estado le va a cobrar a la minería cuando le va relativamente bien? Pues se supone que lo apoye cuando le vaya mal, ¿no es acaso eso razonable?

Y parte de esa chamba es realmente -no solamente desde Palacio de Gobierno y sin abandonar la comodidad de tu oficina- ir a las zonas en las que hay conflicto y, si el proyecto minero ha pasado por todos los filtros establecidos por el mismo Estado, apoyarlo y defenderlo de intereses extremistas, cuando los haya.

Esto por supuesto que no quiere decir que ahora el Estado se eche a la minería.  Ni modo, eso no tiene sentido.  Tiene que seguir revisando el cumplimiento de los estándares ambientales y todo eso.  Pero esperemos que ahora apoye a las empresas mineras formales de verdad.  No solamente cuando la situación ya se salió de control y cuando la única solución es por la violencia.

Quinto. Hey, ¿se acuerdan de todo el floro de los que ahora están en el gobierno, acerca de cómo el Perú es un país primario exportador? ¿Y de cómo eso es perjudicial para todos nosotros? ¿Qué incentivo genera este nuevo tributo para que dejemos de ser primarios exportadores? Respuesta: Ninguno. #digonomas

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