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Articulo

octubre 6th, 2011UncategorizedMildemonios 1 Comments
La marana financiera (3): Microcreditos para microempresarios

Todo microempresario necesita un empujoncito.
http://joesutphin.blogspot.com

La mitología alrededor de las microempresas en el Perú a veces es confusa y no siempre tiene asidero en la realidad.  Por suerte a diferencia de otros países, nosotros le hemos dedicado considerable esfuerzo y recursos a estudiarlo y conocerlo en sus verdaderas dimensiones.  Esto no es gratuito, por supuesto.  Y es que el segmento de las microempresas es central en las iniciativas para fomentar formalización de la economía o para trabajar el tema del empleo.  Por eso preocupa cuando las autoridades se salen con mitos para promover sus proyectos políticos.  Sobre todo cuando esos proyectos que aseguran estarse planteando para ayudar a las microempresas las terminarán perjudicando.

Primero, tengamos en claro que el Perú trapea el suelo con el tema de los microcréditos.  O sea, hace mucho tiempo que un banco le preste dinero a las microempresas informales no era una opción.  Sus mecanismos de evaluación y la regulación financiera simplemente no lo hacía posible.  Entonces comenzamos -nosotros, los peruanos y los bolivianos mayormente- a innovar con formas alternativas para poder hacer viable que una entidad financiera le preste dinero a microempresas que no necesariamente existían en la economía formal.  Muchos procedimientos fueron inventados y se creó toda una metodología a punta de prueba y error que fue funcionando cada vez mejor.  Esto es comúnmente reconocido e documentos como éste de The Economist, que compara los ambientes para las microfinanzas en distintos países.  Típicamente en ese documento siempre salimos en los primeros puestos.  Por fin algo en lo que sobresalimos.

O sea, por fin algo en lo que somos buenos. ¿Cómo lo celebrarías? ¿Sacando medidas para afinar aún más este sistema que está funcionando? ¿O pateando el tablero para bajártelo? Antes de responder, considera lo siguiente.

Segundo, por si no te gusta The Economist porque los colores de su logo te traen malos recuerdos, chequea esta entrevista a Pablo Sanguinetti, director de Investigaciones Socioeconómicas de la CAF.  Ahí podrán ver cómo le revienta cohetes específicamente a los avances que se están haciendo en el Perú y en Bolivia para sacar adelante el sector de las microfinanzas.  Y es que no es fácil esta vaina.  Considera, por ejemplo, que si le pides un documento a un microempresario que es informal, le estás causando harto problema, porque cerrar su negocio para salir a conseguirlo implica dejar de dinero.  Pero algunas garantías hay que tener de que te devolverá el dinero.  Así que hay que encontrar un equilibrio.

Ahora, al comienzo de la entrevista se mencionan los temas en los que está cojeando la región.  Entre ellos, el acceso a servicios de ahorro, acceso a servicios de seguro, etc.  Pero de ahí se detiene a aclarar que dos casos aparte son Perú y Bolivia, los cuales han avanzado en eso por precisamente el tema de las microfinanzas, gracias a la participación de múltiples actores, públicos y privados.

Entonces, si fueses autoridad, ¿te enfocas en promover esto en lo que estamos sobresaliendo? ¿O pateas el tablero en eso en lo que todos reconocen que estás brillando por innovador? Tranquilo, antes de responder, considera esto más.

Tercero, la llegada de los microcréditos a las microempresas ha estado fuertemente dominado por las Cajas Municipales (en un 40% de las colocaciones, aproximádamente).  Éstas captan dinero de ahorristas de la zona -uno de sus objetivos es incentivar el ahorro- y lo prestan a negocios de la zona, típicamente microempresas.  Pero como las microempresas tienen todos estos problemas mencionados, en los últimos años han tenido que innovar en la forma cómo proceden.  Sobre todo porque las Cajas Municipales son creadas, pues, por las municipalidades.  Y ahí hay un riesgo de corrupción.  Así que la organización misma de la Caja tiene que ser bastante transparente y cumplir con criterios de buen gobierno corporativo.

Así con todo, han crecido brutalmente.  Y antes de saltar a odiarlas porque hacen dinero y porque seguramente crees que todo lo que hace dinero es una manifestación de la maldad en nuestro mundo, considera que el dinero con el que están trabajando es de la misma gente de la zona.  Pero chequea además esto.  De agosto del 2010 a agosto del 2011, en plena incertidumbre por la crisis internacional y por los resultados de las elecciones, la Federación Peruana de Cajas Municipales reportó que había crecido en 21% en colocaciones y en 12% en depósitos.  Y antes de que salgas corriendo a llamar al congresista por el que votaste para sugerirle un impuesto a las sobreganancias microfinancieras, ten en cuenta que estas operaciones son de índole social.  A diferencia de un banco, las Cajas Municipales no reparten el dinero entre los accionistas.

Entonces, les va bien, se les estudia, reportan buenos resultados.  Claramente es un sistema que necesita apoyo del gobierno para seguir mejorando y poder cobrar menores tasas, ¿no? Pues, no.

Punchline, negando toda la evidencia y partiendo de un mundo de fantasía en donde sabe dios cómo se calcula el beneficio de una empresa, algunos representantes de nuestra fauna política se han empecinado en insistir en que el Banco de la Nación intervenga en este mercado dando créditos directamente a las microempresas.  O sea, que el Estado se meta a un mercado que funciona, que es reconocido por su eficiencia y por la innovación (quizás el único sector de la economía peruana en la que se está innovando, dicho sea de paso).  Nada de eso importa cuando te fijas un objetivo político, aparentemente.  Si tan solo alguno de los que lo proponen fuese economista las cosas seguramente serían distintas.

En este artículo que escribí para la revista Perú Económico repaso las razones por las cuales esta iniciativa es una pésima idea.  Resumiendo tres de ellas:

Primero, porque el Banco de la Nación ya interviene ayudando a las entidades financieras que operan en ese sector dándoles crédito (para que ellas presten el dinero como suyo) y dejándoles usar sus ventanillas para algunas operaciones.  O sea, la combinación perfecta, porque se promueve el asunto sin poner en riesgo el dinero de todos los peruanos.  Si las microempresas no devuelven el préstamo, igual técnicamente es dinero de la entidad financiera que debe devolverlo al Banco de la Nación.  Pero, ¿saben qué? Nada de eso no importa. ¡Lo que queremos es arriesgar nuestro dinero! ¿No había noticias por ahí de una posible crisis y de la necesidad de administrar más inteligentemente nuestro dinero? No sé.  Me pareció.

Segundo, porque estas iniciativas de que el Estado preste dinero directamente a la gente en el Perú ha tendido a resultar en irregularidades y corrupción. ¿Alguien estuvo atento al chongo reciente en el Banco de Materiales? ¿O al fracaso del Banco Agrario de hace años? Pero vamos, ¿qué son las lecciones aprendidas cuando se están diseñando políticas económicas? Ni que la economía fuese una ciencia.

Tercero, porque los agentes que ya están en el mercado están siendo reconocidos por todo el mundo.  De eso ya hablé arribita.  Pero supongo que The Economist, el BID, la CAF, etc., no son autoridades lo suficientemente creíbles para algunos de nuestros políticos. ¿A quiénes citarán ellos en sus investigaciones sobre el tema? Porque las habrán hecho, me imagino.

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