Economía de los Mil Demonios » Blog Archive » Otro bonito enredo en el que nos metemos (1)

Articulo

septiembre 17th, 2009UncategorizedMildemonios 3 Comments

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Cómo es la velocidad a la que se desarrollan las cosas ahora.  Me voy de viaje dos días y en lo que regreso y me pongo al día con mis otras responsabilidades reventó nuevamente uno de mis temas favoritos: Camisea.  Desde el sábado estoy con toda la intención de escribir al respecto, pero no he tenido la oportunidad.

En fin.  Antes de entrar en pleno a la discusión acerca de los entuertos de Camisea y de a cuántos años meter a la cárcel a los involucrados, hay que aclarar varios temas del contexto en el que se ha estado desarrollando este asunto.  Primero que nada, yo no soy abogado ni político.  Así que hay varios detalles de las negociaciones y de los contratos que simplemente no entiendo.  Y que sinceramente no me interesan, tampoco (pero aquí en Semana Económica lo comentan, por si a alguien sí le interesa).  Como estoy seguro que es el caso con la mayoría de peruanos.  Lo que queremos es que nuestro gas -porque es nuestro, de todos los peruanos- sea explotado correctamente y sea usado de la mejor manera posible.

Digo mayoría de peruanos porque también hay que comprender que hay una buena proporción de gente cuya posición es que el gas no se toque.  Puede ser por distintas razones, la mayoría de ellas bastante nobles, estoy seguro.  Algunos por cuestionamientos ambientales, que son totalmente válidos.  Que si bien la tecnología de la extracción y transportación del gas ha avanzado un montón, aún así es una preocupación válida y que hay que estar supervisando seriamente.  Un detalle como éste hay que regularlo, no hay otra.  Porque si no, la empresa que lo esté explotando lo irá relajando hasta que haya un desastre.  Y desastres en este caso son incurables.  Para mayores referencias sobre los horrores que seguramente no dejan dormir a Brack pueden ir al nuevo blog caleta de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, convenientemente retitulado Actualidad Ambiental.

Por otro lado tenemos a los amigos nacionalistas (no en el sentido partidario de la palabra, sino en el sentido etimológico: aquellos que de verdad quieren que todo sea hecho en el país y para el país, a quienes para no confundir al público llamaré “los anti-globalización con cortina” -o sea, los que se oponen con uñas y dientes a la integración al mundo, pero que lo disimulan empezando siempre sus discursos con “yo no me opongo a la globalización o a la inversión privada, ¡PERO…!”).  No olvidemos que el gas de Camisea hace milenios que sabemos que está ahí, pero no se explotaba gracias a la palanca de esta gentita.  De hecho, cuando por fin salió el contraro con Perú LNG muchos lo tomaron como una victoria personal en contra de esta mancha.

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Otro detalle importante que no hay que dejar pasar es que “Camisea” como concepto es en realidad una nube grisácea de elementos que no hay que confundir.  Por un lado tenemos que Camisea está compuesto de distintos lotes, cada uno de los cuales es un mundo aparte.  Y que no todo el gas está descubierto y lotizado aún.  De hecho, parte del escándalo de ahora tiene que ver con justamente ese detalle.  Pero también hay que tener en cuenta que de “Camisea” han vivido, viven y seguirán viviendo una infinidad de empresas, cada una con su set de intereses, representación en grupos de poder, etc.

Y finalmente, otro punto que hay que aclarar antes de entrar a la discusión es que exportar gas es terriblemente ineficiente.  Entre exportar gas y venderlo internamente, por el lado de costos, exportar no tiene sentido.  Eso cualquier ingeniero lo sabe y es algo que no se menciona lo suficiente. ¿Por qué entonces el Perú está comprometido con un proyecto de exportación tan millonario? Fácil.  Cuando se firmó ese contrato no había mercado interno para nuestro gas -que es de todos los peruanos- y exportarlo era, según los que promovieron ese contrato, la única manera de comenzar a andar la maquinaria de explotación de los yacimientos de Camisea en serio.

Y aquí viene la cochinada.  Ese contrato es una coladera legal.  Tiene hartos puntos harto cuestionables.  Los roches que están saliendo ahora (que Caretas repasa… mejor chequeenlos en su website) ya se sabía que se venían y definitivamente hay que aclarar.  Pero sin confundir las cosas.  Una cosa es un contrato de exportación y otra muy distinta es un contrato de explotación de recursos naturales agotables.  Porque la fregaron firmando un contrato de exportación en la peor de las condición no tenemos que parar el coche de la explotación del gas de Camisea para otros destinos.  Pero que hay algo turbio en el cambio de los términos del conctrato de Camisea -sorry, Toledo, serás el futuro candidato de la derecha, pero lo justo es lo justo- de hecho lo hay.  Y por supuesto que hay que aclarar esa vaina.

En fin.  En realidad hay mucho más que decir sobre el tema.  Pero creo que ya me extendí demasiado.  Ya después la sigo.  Promesa de ambientalista. ¿No me creen? Chequeen este boletín ambiental que editaba en mis años mozos.

'3 Responses to “Otro bonito enredo en el que nos metemos (1)”'
  1. […] es una revisión de posiciones a partir de lo dicho en Economía de los Mil Demonios (ver aquí y aquí), Gestión, Perú.21, La República, Poder, el Instituto Peruano de Economía, Peru […]

  2. […] es una revisión de posiciones a partir de lo dicho en Economía de los Mil Demonios (ver aquí y aquí), Gestión, Perú.21, La República, Poder, el Instituto Peruano de Economía, Peru […]

  3. […] eso que aun no contamos lo que se viene con el gas. Un contrato sin duda mal negociado pero al que estamos amarrados por la Constitución y por una serie de candados legales. Y ahí van […]

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