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enero 17th, 2012empresas públicas, UncategorizedMildemonios 0 Comments
Empresas estatales otra vez (4): Un asunto de incentivos

Errar es humano.  Reiterar en el error ya es otra cosa.  Y en el Perú hay un error que nos encanta cometer una y otra vez.  Tiene que ver con la insistencia de algunos de nuestros líderes de proponer que el Estado intervenga en la economía del país a través de empresas públicas que hagan lo que consideran que el sector privado no está haciendo.  Lamentablemente la cosa no es tan simple y requiere de un mayor análisis, que es el que parece que no queremos aprender a hacer.

Comencemos definiendo que el sector privado en este país (ni en ninguno) va a salvar a la humanidad.  El sector privado -las empresas privadas- tienen una función en la sociedad (poner al servicio de la sociedad bienes y servicios que la gente requiere) y la realizan porque tienen un incentivo específico (dinero, ganancia).  Por el otro lado, el Estado tiene una función distinta, dependiendo del tipo de gobierno que querramos tener.  En Cuba la función del Estado es distinta a la que tiene el Estado en Suiza.  Así que mientras que el sector privado tiende a tener los mismos incentivos independientemente del lugar en el que opere y el gobierno con el que se tenga que interrelacionar para poder cumplir sus objetivos, el Estado mismo tiene una función distinta dependiendo de lo que la población en específicamente ese país haya querido definir.  Lo que sí es lo mismo en todos lados es el incentivo que tiene el Estado mismo para cumplir esa función o para hacerla bien o mal.

Aquí el tema de fondo es de incentivos.  Insisto en que aquí no sirve irse a los extremos.  Es irracional pensar que toda la economía pueda funcionar sin la existencia del Estado o que el Estado deba asumir el control de todos los aspectos de la economía.  Y por supuesto, sugerir que tu interlocutor está proponiendo eso no solamente es irracional, sino además malintencionado.  A menos, claro, que uno esté discutiendo con un declarado anarquista como, digamos, David Friedman (que no, no es Milton Friedman, sino su hijo).

Este es David Friedman, economista autodeclarado
anarcocapitalista, lo que sea que eso signifique.

Y éste es Milton Friedman, famoso economista con Premio
Nobel.  No son el mismo causa.  Aunque se parecen.

En ese sentido, debería quedar claro que alguna vez se nos pasó la mano de “estatistas” y que en el Perú tuvimos demasiada empresa pública.  Y que eso fue ineficiente. ¿Alguien alguna vez se ha dado una vuelta por el puerto del Callao? ¿Ha visto esas grúas antiguas que parecieran haber sido instaladas en el cretáceo? ¿Eso mientras hay buques haciendo cola para dejar su material más rápido y dispuesta a pagar más por una grúa más rápida y precisa, si es que la hubiese? Ya, eso es empresa pública.

Y es que, Enapu, la empresa pública a la que se le encargó administrar los puertos en el Perú (y que los dejó con un retraso tecnológico vergonzoso hasta que se permitió que entrara la empresa privada a administrar), no tenía incentivo alguno para hacer las cosas bien.  Los incentivos de un alto funcionario de Enapu no era buscar mayor competitividad o generarle ganancias a la empresa.  Los incentivos eran más de corte político: Abogar por los trabajadores, asegurarles beneficios laborales extraordinarios, etc.  Resultado: Una empresa ineficiente en términos privados, pero altamente rentable en términos políticos (como el mismo presidente Ollanta Humala ha experimentado al marchar junto a los trabajadores de Enapu durante su campaña… algo que no digo que haya sido bueno o malo, pero lo hizo).

Así que como la gente está que le da y le da a los mismos mitos y a las mismas ideas cliché acerca de la pertinencia de las empresas públicas, estaba pensando dedicarle un par de posts a este tema.  Por lo pronto, los dejo con esta charla que dio el chinito Jack Ma (ahí donde lo ven, es uno de los empresarios más ricos del mundo), que en cierto momento habla sobre su posición con respecto al Estado: No es ni bueno ni malo… Es algo con lo que uno tiene que tratar como empresario para poder avanzar.  Ni modo.

(Dibujito de arriba: http://joequinones.blogspot.com/)

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