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Articulo

mayo 26th, 2010cultura, UncategorizedMildemonios 0 Comments

La vez pasada comentamos lo que la escritora J. K. Rowling le recomendaba a nuevos escritores de fantasía.  En la misma línea, he encontrado un comentario que hace otro maestro de maestros de la literatura de fantasía, George R. R. Martin.  Éste es el autor de geniales novelas como A game of thrones, la cual está siendo adaptada a una miniserie por HBO.

En este link Martin comenta cómo cada vez que se junta con escritores, estos no hablan de técnicas literarias o profundidad de personajes o nada relacionado.  Estos tienden a hablar acerca de los editores.  De hecho, para Martin los editores son los enemigos naturales de los escritores en general.

Left to their own devices, writers talk about only three things; the three most important things in the world.  They talk about money, they talk about sex, and they talk about editors.

Money and sex are things that most writers want and never get enough of. Editors are things that most writers don’t want and get all too much of. I’ve often heard writers ask other writers why there have to be editors in the world.

Editores son eso que los escritores no quieren.  Pero lamentablemente son un mal necesario. Como el mismo Martin lo explica de manera sarcástica -es escritor, después de todo-, la función de los editores es mucho más extensa que simplemente asegurarse de que los escritores no sean felices.    Y es que, como él comenta, a veces alguien tiene que lidiar con el ego de los escritores y hacerles pisar tierra.  Tomar decisiones comerciales sobre la base de la realidad y los verdaderos alcances de sus libros.  Además, alguien tiene que “filtrar”, dice irónicamente, a los aspirantes a escritores para asegurarse de que no sean demasiados y que los que son publicados sean realmente buenos.

Un buen editor es implacable, le importa un rábano el bienestar emocional del escritor y no tiene ningún problema en cortarle las alas antes de que vuele por primera vez.  Eso es, cuando está por volar en la dirección incorrecta.  Un editor que no está capacitado emocionalmente para eso, según Martin, termina sumiéndose en la bebida y se vuelve alcohólico y amargado, lo que a su vez, lo hace un mejor editor luego.

Martin se da el lujo de hacer estos comentarios porque, como lo confiesa al final de ese mismo texto, él además de novelista también es editor.  Así que ha estado a ambos lados de la balanza.

En mi experiencia personal, tuve la posibilidad de auto-editarme.  Después de todo, años atrás había trabajado en un instituto sacando material educativo para secundaria, lo que me permitió conocer gente que me ofrecía ayudarme con un posible proyecto literario.  Un diseñador, una imprenta, etc.  Claro, me lo habría tenido que pagar yo mismo, un esfuerzo que ahora se puede hacer, dado que imprimir es mucho más barato que años atrás.

Pero decidí que no me convenía.  Preferí buscar un editor que me acompañara en el proceso de la publicación de mi primera novela, El Heraldo en el Muelle.  Y en retrospectiva creo que fue la decisión adecuada.  La experiencia del editor aportó mucho y en el proceso aprendí un montón.

Para mi siguiente novela, El Heraldo en la Barca, si de mí dependiese, no dudaría en repetir el plato y buscar un editor nuevamente.

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