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El crecimiento economico despues de todo (7): Lo que no es keynesianismo

Si tuviste un buen profesor de economía en el colegio, no creo que necesites este post.  No obstante, en los últimos meses no sé por qué ni por dónde, pero la idea del gasto público fuerte como respuesta a una crisis se ha estado repitiendo en algunos medios y en redes sociales como si fuera dogma y me parece que hace falta comentarla y explicarla bien, antes de que dé como consecuencia una serie de propuestas económicas irresponsables.  Ya saben, de ésas que le encantan a nuestro Congreso y que generan consecuencias negativas que luego nadie quiere reconocer.  Esto se vuelve particularmente importante en un contexto como el actual, en el que salen medidas para hacer frente a una desaceleración de la economía y que son totalmente impredecibles.  Como que en el quinto paquete se saca algo para promover la agricultura familiar, en el sexto se saca algo para simplificar el registro de partidas de nacimiento… Porque todo ayuda, supongo, ¿no?

En fin, partamos del simplísimo principio de que no todo uso de los recursos públicos da el mismo impacto en la sociedad.  Por ejemplo, digamos que un alcalde tiene 100 dólares para apoyar a un ciudadano con algún programa social.  Y digamos que tiene dos opciones: Un anciano de 90 años o un niño de 7 años.  Va a sonar cruel, pero esos mismos 100 dólares no van a tener el mismo impacto en la sociedad si con ese dinero se beneficia a un anciano que ya está jubilado y ya no trabaja, que si se usa en ayudar a un niño que recién se está preparando para educarse y ser útil para la sociedad.  Esos 100 dólares tendrán un impacto mucho más alto y más positivo si se usa en el niño de 7 años. ¿Siguen la idea? Claro, igual hay que ayudar a todos los que se pueda, pero resulta que los recursos no son ilimitados.  El dinero con el que cuenta el Estado para programas sociales y para hacer cosas es limitado.  Lo cual tampoco quiere decir que hay que abandonar al anciano.  Éste era simplemente un ejemplo.

Ahora pasemos a lo que Keynes proponía.  Él se refería a un caso específico de crisis económica y cómo se le podía hacer frente elevando el gasto público.  Pero antes, una de sus muchas frases célebres.

"Hola.  Soy el fantasma de John Maynard Keynes y a veces me canso de explicarle a la gente que entendieron mal mis propuestas"

“Hola. Soy el fantasma de John Maynard Keynes y a veces me canso de explicarle a la gente que entendieron mal mis propuestas”

Keynes decía que a veces lo que pasa es que la demanda agregada (lo que todos nosotros familias, personas, empresas, etc., salimos al mercado a consumir) se retrae porque, por ejemplo, no hay recursos.  Digamos que estás viviendo con las justas y no compras nada más que lo estrictamente necesario.  Y dejas para después comprarte una corbata nueva y un postre para celebrar algo y la ida al cine a ver la última de Nolan.  Ok, tú la pasas difícil, pero sobrevives.  Sin embargo, eso pone en una posición difícil al sastre que ya no venderá esa corbata, al repostero que ya no venderá ese postre y al dueño de la sala de cine que ya no venderá esa entrada (que es harta plata, porque encima la ibas a ir a ver en 3D, tremendo hipster que eres).

Entonces, si todos estamos en el mismo plan, nos fundimos, porque todos están consumiendo lo mínimo y eso perjudica a un montón de otras personas que recibirán menos ingresos y eso a su vez hace que ellos también consuman menos y perjudiquen a otros y así hasta el infinito. ¿Conclusión? Ahí es que el país se friega, Zavalita.

Pues bien, si específicamente esto es lo que está pasando, ¿cuál es la solución que plantea Keynes? Hay que hacer que la gente comience a consumir de nuevo, de tal manera que la máquina productiva del país se reactive.  Una forma de hacer esto es inyectando dinero del Estado de manera “artificial”.  Keynes decía, por ejemplo, que en un caso se extremo el Estado se debía endeudar y con ese dinero contratar gente para que cave una zanja.  Y luego contratar a otro montón de gente que tape esa zanja.  Estas personas, con el jornal que reciben en teoría irán a comprarse esa corbata y ese postre y esa entrada al cine y ellos (el sastre, el repostero, el dueño del cine) , a su vez, con ese dinero que reciben irán a pagar otras cosas.  Se genera así un efecto en cadena que debería reactivar la economía.

No obstante, esta jugada funciona para sacar a una economía de ciertos aprietos.  No es la salida universal para todas las crisis.  Por ejemplo, hay desubicados que dicen que el desastre ambiental en Nueva Orleans fue algo bueno, en realidad, porque su reconstrucción generó trabajo y elevó el gasto en los Estados Unidos.  Y ok, sí, es cierto.  Pero ahí estamos hablando de recursos que de todas maneras se habrían aplicado en algo más.  Si no, Japón nunca tendría crisis, porque todas se solucionarían de inmediato con Godzilla pisoteando sus ciudades.

Pues bien, ¿esta política de gasto es lo que nosotros necesitamos en este momento para acelerar nuestra economía? Más al respecto en otro post, supongo.  Pero antes, una cita más del susodicho.

Yo #citonomas.  No estoy queriendo burlarme de nadie en especial.

Yo #citonomas. No estoy queriendo burlarme de nadie en especial.

(Dibujito de arriba: http://jimnelsonart.blogspot.com/)

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