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enero 7th, 2011UncategorizedMildemonios 2 Comments
El circo parlamentario (3)

Creo que ya podemos decir sin temor a equivocarnos que la campaña por el Congreso también ha empezado.  O sea, la presidencial  hace rato, pero hasta hace poco ni sabíamos quiénes se lanzaban al Parlamento.  Eso medio que ha cambiado esta semana con los anuncios de que, por ejemplo, el amigo Del Castillo no estaría encabezando la lista del Apra, entre otros datitos que ahora ya tenemos.

Ahora viene la parte en la que todos prometen sus cuentos habituales y en la que la masa se la cree porque no tiene memoria de largo plazo.  Pero igual votarán por ellos y varios serán reelegidos, pero igual todos rajaremos del nuevo Congreso al igual que rajamos del Congreso actual, a pesar de que nuestro voto fue el que puso a esos especímenes a cargo de la labor legislativa.

Al respecto, les paso el link a una columna que escribí en la revista Gestión pública y desarrollo.  La idea ahí es la siguiente: A punta de pedirle de rodillas a la gente que piense mejor su voto no vamos a hacerla, porque aún cuando logremos meter un porcentaje decente de gente responsable y bien preparada (puedes secarte las lágrimas de risa… ¡AHORA!), hay otros temas que tenemos que asumir.  Reformas que necesitamos aplicar para que el Congreso funcione mejor.

Por ejemplo, el asunto de los asesores.  En Estados Unidos tienen un sistema que me parece que es el que deberíamos adoptar.  En este otro texto lo explico mejor (chequeen los comentarios).  Allá tienen una especie de centro de investigación que es común para todas las bancadas.  Si un parlamentario quiere proponer una ley sobre un tema cualquiera, no necesita estar contratando a su propio asesor, porque en el centro de asesoría común está lo mejorcito, el cual se ha preocupado en contratar.

Claro que para eso tenemos que pagarles bien y mantenerlos felices.  Por ejemplo, libres de juicios y de cuestionamientos en la portada de Correo o de Trome.  Típicamente un tecnócrata no está muy dispuesto a ser cuestionado por masas a la primera que propone algo que no es tan popular.  El que tiene que dar la cara en esos casos debería ser el político / congresista que encargó el trabajito.  Total, él o ella será el que se lleve la gloria si todo funciona bien.

Para que algo así funcione necesitamos cuidar varios puntos.

Primero, que todo sea mucho más transparente.  Por suerte pareciera que el Congreso ha dado un par de pasos importantes en ese sentido.  O tres pasos, para ser precisos.  Aunque claro, falta mucho.  Si queremos que algo así funcione, todo tiene que ser terriblemente público.

Segundo, este centro debe estar compuesto de lo mejor del medio.  Trabajar ahí debe ser un signo de prestigio.  Casi casi como lo que pasa con los economistas que entran a trabajar al BCR o a la SBS, que luego pueden conseguir trabajo donde sea, porque están bien valorados.

Además hay que pagarles bien.  Y todos sabemos lo que eso significa.  Nada de estas amenas ocurrencias de poner límites a su sueldo.  Lo que ganan debe ser un sueldo competitivo comparable a lo que ganarían en el mercado.

No, el floro de que el mejor técnico disponible debe hacerlo por amor al país o a la nación no funciona, porque es algo que se aplica a -máximo- uno de cada diez analistas.  Al resto le tienes que pagar bien.  No es muy difícil verla.

Tercero, tenemos que pensar seriamente si lo que queremos es tener una sola cámara.  El tener solamente una cámara trae una serie de problemas que creo que en esta etapa de la historia económica peruana son bastante relevantes.  Sí, sé que tener dos cámaras también tiene problemas.  El principal: Que cuesta más.  Ok, sí.

Quizás haya que proponer más formas de participar en la fiesta democrática.  Por ejemplo, quizás aparte de las dos cámaras (diputados y senadores), podamos tener una de “ciudadanos ilustres”, tipo lo que tienen en Reino Unido.  Entonces, nos olvidamos de eso de la Orden del Sol, que tan venido a menos está y nos inventamos otra.  Y se la comenzamos a dar a personas que querríamos que puedan intervenir en el proceso de consulta de una ley.  Me imagino, por ejemplo a…, a… Eh…

Bueno, no todas las ideas tenían que ser buenas.

'2 Responses to “El circo parlamentario (3)”'
  1. JCMD dice:

    buen post…la idea de un centro de investigación para todos los congresistas es muy interesante….si bien puede tener un costo mayor al que todos los asesores de todos los congresistas juntos tenemos el otro lado que son los avances objetivos q tendriamos…tambien creo que poner un limite a los sueldos de cualquier asesor o tecnocrata en algun puesto del estado que supongo un trabajo de campo(economistas, administradores, ingenieros, etc)

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