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octubre 7th, 2014políticaMildemonios 0 Comments
El 2014 tampoco es electoral (11): Un detalle que nos ayudaria a tener mejores partidos

Lord-Armorer-Narda-HufftwoodPor Julio Luqui-Lagleyze

Supongo que no soy la única persona que al ver la cédula electoral o los carteles políticos para estas elecciones municipales se sorprende al ver partidos de los cuales nunca antes había oído hablar y de los cuales jamás volverá a escuchar. Seamos sinceros: Algunos se ven muy improvisados, como la “casita” o la “mamá y su wawita”. Esto no ha ocurrido únicamente en estas elecciones municipales. Es una constante en la política electoral o partidaria del Perú.

Considero que existen tres situaciones para la creación de los partidos políticos: La aparición y disolución de nuevos partidos en tiempo de elecciones, la creación de un partido alrededor de una persona y el “reinvento” de partidos ya existentes con diferente nombre pero con la misma gente. Paso a analizar cada uno de ellos.

Aparición y posterior disolución de partidos políticos en tiempo de elecciones. Sobresaliendo el llamado Movimiento Libertad del señor Mario Vargas Llosa, creado para las elecciones presidenciales de 1990 (que al perderlas decidió disolverse). Otro es el caso del Frente Independiente Moralizador de Fernando Olivera, que se disolvió también después de perder comicios electorales. Presento estos ejemplos porque son personajes conocidos y de renombre, pero como estos hay tantos otros que desaparecen al igual que sus logos, que sólo se ven en las cedulas en uno o quizás dos comicios y nunca más se vuelven a ver o escuchar.

Creación de partidos alrededor de una figura política. Acá podemos destacar ejemplos como el Perú Posible de Alejandro Toledo, el Solidaridad Nacional de Luis Castañeda, el Cambio 90 de Alberto Fujimori o el Partido Nacionalista Peruano de Ollanta Humala. En estos casos podemos apreciar que no se sienten identificados o al tener sus diferencias con los existentes no tuvieron mejor idea que crear su propio partido político para candidatearse para las elecciones. Esto ha sido copiado por todas las personas que quieren postular y que no cuenta con el apoyo de algún partido tradicional. Esto da cuenta que existe un altísimo nivel del caudillismo en la política partidaria del Perú. Estos partidos pueden considerarse actualmente como “institucionalizados” si tienen éxito en sus respectivos procesos electorales.

“Reinvento” de partidos políticos existentes. La corriente política más representativa de esta situación es el fujimorismo, actualmente conocido como Fuerza Popular. Haciendo historia recordaremos que comenzó su vida partidaria con el nombre de Cambio 90 en 1990, llamándose después Nueva Mayoría, Vamos Vecino,  Perú 2000, Sí Cumple,  Alianza por el Futuro, Fuerza 2011 y Fuerza Popular. Esta modalidad tan explotada por el fujimorismo consiste en reinventar el partido político a través del cambio de denominación, pero sin modificar la ideología, sus miembros o sus candidatos. Esta idea actualmente está siendo utilizada por la alcaldesa de Lima, Susana Villarán y su Dialogo Vecinal.

Y aunque usted no lo crea, este actuar es permitido, legalizado y avalado por la Ley de Partidos Políticos, Ley N° 28094. Con respecto a la fácil creación de partidos y los requisitos lo que destaca es el Artículo 5 inciso b: “La relación de adherentes en número no menor del tres por ciento (3%) de los ciudadanos que sufragaron en las últimas elecciones de carácter nacional, con la firma y el número del Documento Nacional de Identidad (DNI) de cada uno de estos.” Esto hace muy fácil la creación de un partido político, cosa que no está mal ya que toda persona o conjunto de personas está en todo su derecho de expresar sus ideas y buscar verlas representadas en el gobierno. Lo erróneo es el otro lado de la moneda: la facilidad de disolución de un partido político que no logró éxito.

Aludiendo a la ley de partidos políticos, con relación a lo concerniente a la disolución de un partido, en el Artículo 13, inciso a y b llaman mucho la atención. Inciso a: “Al cumplirse un año de concluido el último proceso de elección general, si no hubiese alcanzado al menos seis (6) representantes al Congreso en más de una circunscripción electoral, es decir el cinco por ciento (5%) del número legal de miembros del Congreso o haber alcanzado al menos el cinco por ciento (5%) de los votos válidos a nivel nacional”. Inciso b: “A solicitud del órgano autorizado por su estatuto, previo acuerdo de su disolución. Para tal efecto se acompañaran los documentos legalizados respectivos”. Si se hace el ejercicio de tratar de leer entre líneas se puede apreciar lo sencillo que es eliminar un partido del espectro político sin ningún tipo de represalia. Esto genera la tentación de volver a iniciar el ciclo de vida del mismo partido político con otro nombre en algún otro futuro proceso electoral, lo que a su vez incentiva todo tipo de acciones irresponsables.

En el artículo de Mainwaring y Scully, La institucionalización de los sistemas de partidos en América Latina, la situación peruana se ve muy bien reflejada: “Distritos en los que aparecen partidos importantes solo para evaporarse con la misma facilidad no constituyen una característica de un sistema de partidos institucionalizado”. El altísimo nivel de libertad para crear y disolver un partido político afecta de manera directa el nivel de institucionalización del sistema de partidos peruano. Según Samuel Huntington, reconocido politólogo estadounidense, en Political order and changing societies, “el institucionalismo político es un proceso mediante el cual las organizaciones y los procedimientos adquieren valor y estabilidad”. En Huntington podemos apreciar la gran importancia que tiene alcanzar la institucionalidad política para poder mejorar la situación peruana al lograr la tan necesitada estabilidad para el futuro.

Actualmente en el Perú no existe la idea de responsabilidad política en el momento de la creación de partidos políticos. En mi opinión lo que se necesita para cambiar la situación partidaria peruana actual es modificar los requisitos para poder disolver un partido político. Reduciendo así lo beneficioso que resulta eliminar un partido político que no sale exitoso en los comicios y crear otro posteriormente, a comparación de cargar sobre sus hombros el peso de una derrota política. De esta forma podremos evitar que la libertad de los partidos políticos peruanos se transforme en un dañino libertinaje partidario.

(Dibujito de arriba: http://www.paolopuggioni.com/)

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