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marzo 14th, 2014medio ambiente, sector públicoMildemonios 1 Comments
Dos izquierdas versus dos derechas (14): Problemas en el planteamiento

Uno de los cambios que llamó la atención cuando entró Cornejo de primer ministro fue en el ministerio de la producción.  Una cartera que desde el inicio del gobierno actual ha sido problemática.  Solo recuerden los encontrones que tuvo Kurt Burneo con básicamente todos, hasta que no había base que justificara que se quede.  La ministra a la que reemplaza Piero Ghezzi, Gladys Triveño, había estado haciendo una buena labor en varios de los frentes, pero había encontrado fuerte conflicto en el tema de la pesca.

La discusión se ha vuelto bastante técnica y la verdad es que creo que se debe mantener así.  No creo que nos convenga que se politice.  Lo que sí hace falta es aclarar algunos puntos que la misma ex ministra ha estado divulgando y que puede llevar a confusiones.

1. Era deseable que haya pocas empresas pesqueras. He leído con gran preocupación que la ex ministra se refiere a la actual situación -en la que hay ocho grandes empresas pesqueras con permisos- como si fuera algo que haya que atacar.  Terrible.  La regulación que se aplicó en los años pasados apuntaba a precisamente lo contrario.  Y es que antes había demasiado metidos que habían sobreinvertido para explotar el recurso pesquero lo más rápido posible y así poder aprovecharlo antes que los demás.  El resultado era una capacidad de explotación que era varias veces superior a lo que nuestro mar podía sostener.  Así se generaban fuertes incentivos a violar la ley y a invertir en botes más rápidos y con más capacidad para sacar más pescado en menos tiempo.  El resultado era que se depredaba más nuestro recurso.

Uno de los objetivos de todo el asunto era precisamente que hubiese menos empresas, por ésta y por otras razones.  De hecho, a esta reducción de actores también se opuso la SNP en su momento, con sus razones.  Que se maneje ahora la idea de que está mal de que haya pocas empresas manejando todo el recurso es fatal.

2. Empresas SIEMPRE van a aplicar presión para que no se les regule más. Solo para hacer una comparación burda: Todas las empresas públicas con capacidad de presión siempre hacen lo posible para que se les saque de los filtros usuales de todas las empresas públicas. ¿Y? Eso no es prueba en sí misma de que sean corruptos o de que sean malvados.  Tan solo quiere decir que se están comportando de manera natural.  Un regulador de verdad sabe perfectamente que la regulación de un sector se maneja sobre la base de incentivos. ¿Qué incentivo tiene una empresa? Pues a hacer más ganancia.  Para eso existe.  Salir a declarar de que las empresas no querían ser más reguladas y mostrar pruebas de ello no lleva sinceramente a nada.  Además, alimenta el mito de que hacer empresa está mal y la ex ministra debería estar por encima de esos usos políticos infantiles de clichés.

¿Y de pronto está mal que se les consulte su opinión? Ya, si esto se fue al extremo y hacían lo que querían es otra cosa.  Pero el mero hecho de que fueran consultados no está mal en sí mismo.  Lo que está mal es que el ministerio se eche y atraque todo lo que los empresarios les diga.  Pero que les consulte o recoja su opinión no está mal en sí mismo.  Eso es una exageración.

3. “Si no hicieran dinero no invertirían”.  En economía hay una cuestión llamada “oportunismo de capital”.  Se refiere a esas ocasiones en las cuales uno está capturado y no se puede retirar.  Por ejemplo, en la minería.  Viene una empresa, invierte millones en instalar maquinaria y equipo para explotar una mina y zas, le cambian la regulación obligándola a pagar más dinero al Estado por cualquier concepto que se inventen.  Y luego sales y dices “¿ven? Que estén pagando es prueba de que sí la pueden pagar y de que está bien que se lo cobremos”.  Pero claro, la pagan porque no les queda otra y porque dejar de producir es aun peor.  Pero una actitud como ésa tiene pésimas consecuencias: Al periodo siguiente habrá menos empresas dispuestas a invertir en el país, porque ya sabrán que se trata de un gobierno que espera a que te instales, inviertas y estés clavado al país para zas, cambiar la regulación y cobrar más de lo que se había anunciado que se cobraría.

No, ex ministra.  Que paguen por el concepto que sea no es prueba de que esté bien y de que no haya consecuencias.

4. Si le hace daño a las empresas es que está bien. Fatal y anacrónico.  Obvio que la posición contraria también es ridícula: Si es algo favorable para las empresas no es que esté bien automáticamente.  Esta visión simplista es algo que ya se suponía que deberíamos de haber superado.  Así como el país para poder progresar necesita médicos y profesores y choferes de camión, también necesita empresarios.  Y cuando uno plantea algo en la reforma del transporte, el criterio para decidir si esa propuesta es buena o mala no es únicamente si le hace daño a los transportistas. ¿Y si les hace daño, se hace, sin mayor análisis?

No me importa que hayas ganado premios o que hayas sido el primero de tu promoción o que tu hermana esté casada con mi vecino.  Si andas por ahí diciendo esto o repitiéndolo es que no has entendido nada.

(Dibujito de arriba: http://mundodc.com/)

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