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octubre 27th, 2009cultura, UncategorizedMildemonios 3 Comments

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Se encuentra en discusión un proyecto de ley que podría significar el relanzamiento del cine nacional o su estancamiento para siempre en lo mismo de lo mismo.  Se llama Ley de masificación del cine y fomento de la producción cinematográfica nacional.  En esencia me parece genial que congresistas se preocupen por el alicaído cine peruano y propongan alguna manera de cambiar la manera como se promociona.  Como ya expresé en otro post, el actual sistema me parece una basura y asegura que se haga siempre las mismas dos películas una y otra vez hasta el infinito pero con distintas combinaciones de actores.

El proyecto tiene varias partes, en realidad.  Ahí, no más, ya tenemos un error.  Porque, como verán, cada parte tiene una tónica distinta.  Pero veamos una por una.

Primero (y creo que más importante), el proyecto plantea que se elimine el impuesto municipal a los espectáculos cinematográficos.  Como quizás ninguno de nosotros sepa, las municipalidades se llevan una tajada de tu entrada al cine (el 10%, ni más ni menos).  De hecho, Perú sería el país latinoamericano en el cual la presión tributaria sobre la entrada al cine es mayor.  Y en fin, si fuese dinero que va a parar a programas de lucha contra la pobreza, quizás. ¿Pero a las municipalidades? No me fastidien.  Esos antros de burocracia e ineficiencia no se lo merecen.  Así que bien que propongan eliminar ese impuesto o que en todo caso lo reduzcan.  Así baja el precio de la entrada y más gente irá al cine.

Además de que es cierto lo que dice el proyecto: Es un impuesto discriminatorio, en el sentido de que se grava a los espectáculos cinematográficos una tasa y otros espectáculos con los que compite el cine (el teatro, los conciertos, etc) tienen otra.

Hasta ahí todo bien.  Ahora viene la parte que me preocupa: La formación de un fondo para promover la producción cinematográfica nacional.  Como idea suena bonito.  Pero a ver.

Se crearía el Fondo Procine, que sería administrado por el Conacine.  Ahí no más ya estamos mal.  Conacine no ha sido efectivo en promover el cine nacional.  Claro, ha sido el medio ideal para que los mismos de siempre financien la producción de películas que tratan siempre los mismos temas.  Pero una revisada veloz a las cifras de producción constatarán que Conacine en los años que lleva funcionando no ha sido efectivo.

Este fondo sería concursable.  Aparentemente, por lo que entiendo, lo que se concursaría serían los proyectos.  O sea, las películas mismas.  Ése es el enfoque que no me cuadra.  De hecho, sería una repotencia de la política que ya aplica Conacine actualmente.  Y que ha tenido un impacto muy limitado.

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¿Por qué mejor no plantean promover industria del cine? El demente director de cine Terry Gilliam, cuando fue Governor del British Film Institute insistía un montón en eso.  Lo que el instituto debía promover no eran películas, como unidades muestrales de lo que podría ser, sino industria, como una comunidad de profesionales dedicados a una actividad.

Que el Conacine financie becas de estudio para que peruanos estudien dirección de cine o producción de audio en otros lados.  Que financie publicaciones, manuales, etc.  Que financie la compra de equipos de edición de última generación.  Etc, etc.  Es decir, que financie inversión en conceptos que quedan y que van ayudando a la construcción de algo.  No solamente a un disparo de una vez.

El sistema actual de Conacine tiene muchos problemas, que estoy seguro los amigos directores podrán exponer mejor que yo.  Por ejemplo, si postulas para el concurso que te lleva al financiamiento de la producción de una película, debes llegar con financiamiento asegurado externo para una fracción del costo total de la producción de la película.  Díganme si me equivoco, pero esa fracción era la mitad de la producción.

Entonces, ¿cuál es el sentido? Si tengo capacidad para conseguir 15 mil dólares, ¿realmente necesito que me financien los otros 15 mil? Bueno, sí, fácil. Pero si lo que queremos es fomentar expresiones más propias de cine, como el originalísimo cine de terror ayacuchano o los documentales de los amigos de Docuperu, típicamente hechos por artistas que no tienen acceso a esos montos, ¿tiene sentido esa restricción? No, pues.  Favorece a los que ya están insertados al medio y a los que se les hace más fácil conseguir ese dinero.

Así que deberían replantear la propuesta.  Y que financie industria del cine.  No proyectos cinematográficos.  Así al largo plazo tendremos una mancha real de profesionales que vivan de hacer cine (no sólo directores, sino además guionistas, luminotécnicos, boomans, etc.).  Y no que tengan que estarse cachueleando donde sea esperando a la siguiente convocatoria del concurso anual de Conacine.

'3 Responses to “La importancia de la cultura (5)”'
  1. Panina dice:

    El gran error de todo este proyecto viene de raíz: ninguna industria de cine en el mundo, ni siquiera la americana, se financia sólo con la taquilla. Es más, la taquilla no suele representar más de un 20% del gasto del público en ver una película dada.
    Pregunta tonta 1: ¿es viable invertir en un hotel de 100 habitaciones dónde sólo puedes cobrar el hospedaje en 20 de ellas?
    La última gran huelga de guionistas de Hollywood no se debió a un pago exiguo (de hecho es gente muy bien pagada), sino al derecho que ellos reclamaban por participar en las utilidades de los llamados “canales residuales”, distintos a la taquilla, y que hoy ya no tienen nada de “residuales” (home video, cable, PPV y por supuesto la misma internet en el futuro; dato adicional: el acuerdo previo databa de inicios de los 70’s, antes del Betamax).
    Pregunta tonta 2: ¿podría crearse una industria gastronómica pujante si en los restaurantes peruanos sólo se pudiese pasar la cuenta a 10 de cada 50 mesas?
    El año 2005, último año de cifras reales de aduanas sobre importación de discos en blancos (luego se colocó una detracción y la importación se convirtió en contrabando), al Perú se internaron casi 128 millones de unidades de las cuales sólo un 12% fue al mercado formal. De las restantes, casi 20 millones eran DVD-R, o sea, destinadas a piratear cine y que fueron vendidas en un precio de $1.00 hasta $1.50 al consumidor final. A un precio promedio de $1.25 los peruanos gastamos 25 millones de dólares en piratería de cine ya en el año 2005. Ese mismo año la taquilla total anual del cine fue de 13.7 millones de dólares.
    Pregunta tonta3: ¿Aceptaría alguien trabajar en una empresa donde sólo tiene derecho a cobrar una quinta parte de su sueldo?
    Del 2005 a la fecha la penetración del dvd player pasó de 39% al 86% y el home video se convirtió en un mercado maduro, pero también pasamos de más de 500 puntos de venta formales a menos de 10. Es razonable suponer que el video ha crecido como el país o al menos como el mismo cine pero de manera absolutamente ilegal. No es posible deducir hoy el gasto del público en ver cine en casa pues ya no contamos con las cifras de aduanas (la importación casi ha desaparecido), pero seguramente duplica o triplica ya los ingresos de la taquilla… como es natural en todos los demás mercados por cierto.
    Si la respuesta a las preguntas tontas han sido: “NO!”, “Ni cagan…” o “¿estás hue…?”, ya se puede uno imaginar porque es absolutamente idiota pensar que se puede crear una industria cinematográfica peruana en base a gravar sólo la taquilla.
    Lo que se requiere para crear una industria cinematográfica, al menos incipiente, es devolverle al productor de cine la capacidad de cobrar por su trabajo en el 80% del consumo de sus películas que hoy se desvían a la piratería. El sólo hecho de poder cobrar por sus videos duplicaría sus ingresos y pondría en azul muchos proyectos, se recuperaría la ventana de protección del cine y su película no estaría en cartelera y al mismo tiempo en las esquinas compitiendo consigo misma a un precio ridículo, ya no sería tan presionado por la cuota de pantalla pues conservaría para sí el canal de ventas más importante de su película, podría exportar su película a mercados donde ni siquiera haya conseguido que se proyecte en salas y además (premio consuelo si nada de lo anterior funciona), su obra no moriría luego de las tres semanas que dure en cartelera y el cine peruano por fin tendría memoria y tener “cult films” que nunca pasan de moda.
    ¿Qué esto va a beneficiar a los productores gringos? Seguramente, pero también a los peruanos que están mucho más necesitados. Peor aún, mañana el consumidor de cine peruano puede desaparecer del mapa e igualito van a seguir produciéndose los Batman y los Harry Potter, pero el mercado natural para una película peruana es solamente el Perú. Pruebas al canto: este año “Mañana te cuento 2” tuvo más pantallas, más tiempo en cartelera y mucha más taquilla, que 3 nominadas al Oscar americano sumadas, entre ellas la mismísima ganadora.

    • Mildemonios dice:

      Panina: La piratería es un tema mucho más amplio, que afecta en mucho más que esto. Pero tienes razón, es un tema importante. Supongo que en ese sentido se justifica que en el proyecto de ley hayan colocado esto de la iniciativa antipiratería.

  2. […] partes reconocen, se tratan de proyectos de Ley que buscan poner parches. Y como dice el amigo Mildemonios, hay que poner énfasis en la creación de una industria del cine, cuestión que el proyecto […]

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