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enero 31st, 2012piratería, UncategorizedMildemonios 1 Comments
Conversando se entiende la gente (2): Cuidado en quien confias

Quizás lo que pasa es que algunos de ustedes no se acuerdan cómo era antes de que llegara internet.  Antes había público y gente que quería hacerles llegar mensajes y en el medio, los medios.  Así que estos tenían un poder que no se imaginan.  Pero entonces llegó internet, con sus foros, con sus listas de distribución, con sus geocities y todo eso.  Y se dio una verdadera revolución: La “desintermediación”.  El público ya no dependía de unos cuantos (los que manejaban los medios) para poder acceder al mensaje.  Y ahí tienen, por ejemplo, a Oxfam mandando sus informes directamente a todos los interesados.  Ya no tiene que negociar con los medios para que lo hagan llegar.

No obstante, esta “desintermediación” tiene sus límites.  En Blawyer la vez pasada colgaron un post al respecto.  La idea de que cualquier ciudadano con línea telefónica se convertía en un potencial panfleto se confirma con iniciativas como, por ejemplo, Chapa tu paradero de hace unos años, ¿se acuerdan? Un grupo de ciudadanos descontentos se juntan y ponen su blog y con eso aglomeran a más ciudadanos y con eso buscan hacer presión.  Mostro.

No obstante, hoy en día hay tal cantidad de ciudadanos buscando atención y hacer presión, que el mensaje se pierde en un océano de información.  La consultora McKinsey en su publicación digital McKinsey Quarterly siempre le anda dando al tema (“ahora todos somos marqueteros”).  Vivimos en una época en la que hay tanta información y hay tantas fuentes de información que necesitamos un nuevo tipo de intermediario.  Alguien que nos diga qué es lo importante, qué es lo que nos conviene seguir.

Ahí empiezan los problemas.  Como escribí la vez pasada en semanaeconomica.com, dependiendo de la gente a la que uno sigue y los “amigos” que uno mantiene de Facebook, uno corre el riesgo de crear un mundo propio con sus propias reglas, de tal manera que cuando luego viene alguien con ideas distintas, uno no sabe cómo reaccionar.  Quizás por eso las redes sociales eran un ambiente tan hostil durante las elecciones.  O si no, ¿han probado hablar de piratería o de trangénicos en facebook o en twitter hoy en día? Es para que a uno lo insulten o le digan de todo.  Y es que este sistema de existencia está polarizando a la población.  Lamentablemente el punto de partida de esto es que uno quiere creer tal o cual cosa.  Consideren lo que Skeptic (¡maestros!) concluye en este artículo: La verdad de las cosas es que a las personas les gusta hacerse engañar.

Pero eso es una cosa.  Otra es que no todos tienen el mismo impacto.  Por ejemplo, ¿cuántas veces en su vida se han sentido indignados por un maltrato o un abuso de un lugar al que han ido? Un café, un restaurante, un teatro.  Y luego han regresado a sus casas a ejecutar su venganza privada: Rajar de ese lugar en su blog personal o en su cuenta de twitter o en su muro de facebook. ¿Han logrado con eso que el negocio en cuestión pida perdón o altere su política de atención? Poco probable, ¿no? Pero si eres uno de los bloguers más leídos de Lima, la cosa es distinta.  Aquí Café Taipá repasa el escándalo de UVK Larcomar.  Que obviamente la causa es justa.  Pero si Cucharas Bravas no fuese un blog brutalmente leído, no habría pasado nada.

Entonces, es importante reconocer que los nodos que buscamos para que seleccionen la información (en el caso de Cucharas Bravas, información gastronómica) tienen poder.  Lo tienen porque de a pocos se vuelven influyentes y pueden arriarnos hacia causas que ellos consideran justas y que probablemente lo sean, como en el caso de la discriminación en el UVK.  Pero que no necesariamente lo son.  O no lo son de la manera como nos quieren hacer creer que lo son.  Por eso siempre hay que tener cuidado.

Tomen en cuenta que en el mar de información en el que nadamos hoy en día, muchos de los nodos que discriminan la información por nosotros tienen sus propios intereses.  Y de hecho, algunos de ellos pueden haber sido creados específicamente para defender esos intereses.  A veces eso es evidente, como en el caso de Actualidad Ambiental, que claramente fue creado para velar por el medio ambiente en el Perú.  Y eso está bien.  Es transparente y lo sigue el que lo considera necesario y cree que Actualidad Ambiental es un buen filtro de información.  Otro ejemplo podría ser la web de la Asociación de AFP.  Está pagada y hecha por una organización mantenida por las AFP que funcionan en el país.  Ya tú la sigues si lo considerar creíble.  Pero por lo menos tienen la decencia de evidenciar directamente por cuenta de quién corren.  No como otros que lo ocultan. #digonomas

Pero además, en el sentido en el cual de alguna manera están seleccionando la información por nosotros, están incluyendo y dejando de lado según su criterio, en el cual estamos confiando.

Este fenómeno en economía es fatal.  Hay cada florero… Y como la economía en básico es fácil, pero en economía pública tiene elementos complicados, se presta para que un comentarista venda humo de lo lindo. ¿Cómo reconocer a un florero? Básico: Chequea lo que otros comentaristas económicos hablan de él.  Si otros economistas con carrera hablan de él despectivamente, lo más probable es que sea un florero.  En economía hay mucha discusión, pero estar en desacuerdo con alguien no es motivo para maltratarlo.  Además, si lo sigues habitualmente, toma nota de sus cambios en posición.  Si cambia de posición antes, durante y después de una elección, lo más probable es que sea un florero.  Si se corre de una discusión pública, lo más probable es que sea un florero.  Pero por encima de todo esto, estate atento en general.

(Dibujito de arriba: http://luis-morocho.blogspot.com/)

'One Response to “Conversando se entiende la gente (2): Cuidado en quien confias”'
  1. Marco dice:

    Eso de saber en quien confiar, o en caso de comunicación que fuente confiar, creo que es un asunto más de experiencia que otra cosa.

    Creo que partir de que hay que desconfiar de alguien, porque otros colegas de la misma profesión (con reputación) hablan mal de esa persona, no me parece un argumento muy consistente (No creía que los economistas fueran tan cuchilleros entre ellos), ni saludable.

    Una persona medianamente instruida se da cuenta de quien es chamullero y quien no. Además, en lo personal, no confío al 100% en lo que me dicen los medios, ni lo que leo de los blogueros, ni profesores, ni nadie en general, porque a pesar de que algunos intentan ser objetivos, siempre terminan cayendo en la subjetividad o responden a argumentos ideológizados o a su vez tienen intereses ocultos. Me parece normal, finalmente estamos hablando de personas, no de robots.

    La única manera de creer en alguien, finalmente es contrastando lo que dice con la realidad, comparando sus argumentos a los de otros profesionales destacados, y con lo que dicen otros medios alternativos a los que tradicionalmente leerías.

    Se debe ser consistente, claro que sí, toda persona debe ser coherente en lo que piensa y hace; sin embargo, si una persona comete un error (de repente no vio todo el escenario, se creyó un cuento que le contaron) y se da cuenta, está en la obligación de rectificarse. Eso al menos me parece lo más responsable y ético.

    Lo importante, en todo caso, para no dejarse engañar, es leer, conocer, informarse bien, y no creerse todo lo que le digan, también tiene que haber una labor de reflexión dentro de cada uno.

    Saludos

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