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marzo 9th, 2011UncategorizedMildemonios 0 Comments
Aventuras de un Freelance (13): Lo genial del chivo expiatorio

La tentación de buscar un chivo expiatorio cuando algo sale mal de hecho que es inmensa.  Nada es más cómodo que tener alguien dentro de tu organización a quién echarle la culpa como primera reacción cuando hay un problema.  Eso ayuda a sentirse mejor con uno mismo… pero por supuesto que en el largo plazo le hace daño a la empresa, porque te impide buscar los verdaderos motivos por los que las cosas están saliendo mal, de tal manera que lo puedas corregir.

Me pasó hace varios años (casi una década), que estaba colaborando con una empresa que tenía por costumbre echarle la culpa de absolutamente todo lo que pasaba al conserje.  Digo “conserje” a falta de una palabra más amable.  Era el joven al que mandaban a hacer todo: Entregar paquetes, mover muebles, matar arañas, etc.  El chico era caña y era vivo.  Pero cada vez que un paquete se perdía porque le habían pasado la dirección mal, a él era al que le gritaban por no revisar.  O sea, sí, debió revisar, pero la culpa final era de la secretaria que la pasó mal.  Pero a ella no le decían nada, porque el conserje era el chivo expiatorio oficial.

En una oportunidad organizaron un taller de capacitación en la periferia de la ciudad.  Uno de los expositores se perdió porque no quiso seguir las instrucciones que se le proporcionó.  No las quiso seguir por terco, ni más ni menos.  Y obviamente la culpa del retraso la tuvo, según todos los involucrados, el conserje, por supuesto, por no haber ido a recogerlo a su casa.  No obstante, la tarea que se le había encomendado era estar en la puerta del colegio recibiendo a los que llegaban.  En todo caso, la culpa del retraso podría haber sido del coordinador del taller, que no asignó a nadie a acompañar al expositor.  Pero como en la mente de todos la culpa era siempre del conserje, ya no se molestaban en aceptar errores o en cuidar ese detalle la próxima vez.  A pesar de que echarle la culpa implicaba que de alguna misteriosa forma él podría estar en dos lugares al mismo tiempo.

De hecho, era patético ver cómo los mismos errores se volvían y se volvían a cometer y se volvía y se volvía a agarrar a gritos al mismo causa, alguien que definitivamente no era el responsable final de los problemas.  Es más, este conserje, como dije, era vivo y sí aprendía de sus errores.  Lamentablemente que las cosas salieran mal rara vez era su culpa realmente.  Pero es que así es cuando te la agarras con un chivo expiatorio.  Es recontra cómodo a corto plazo.  Pero fatal al largo.

Comento esto porque hace poco por otro trabajo tuve que ir a esta oficina y me sorprendió ver a este pata que seguía trabajando ahí.  Pero no sólo eso, sino que ahora tiene un equipo a su cargo.  Las vueltas que da el mundo.  Y la secretaria, que era la principal promotora de usarlo de chivo expiatorio para todo, fue despedida hace unos años por un problema interno serio.

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